Trabajar por menos de nada

Uno de los grandes problemas que tiene el desarrollo de aplicaciones bajo el paradigma del código abierto, es que sus desarrolladores reciben unos salarios de miseria, a pesar de que muchas de esas aplicaciones son vitales para todo tipo de industrias

Es la historia de muchos desarrolladores de código abierto, que tiene que ver cómo, un día sí y otro también, las aplicaciones que desarrollan son utilizadas de manera masiva por la industria.

Una industria informática que logra pingües beneficios por las aplicaciones y librerías que programan, por amor al arte, muchos informáticos que no reciben, normalmente, ni un euro por su trabajo.

Mientras tanto las empresas que utilizan esas librerías y a aplicaciones gana millones de euros a partir de las tecnologías que desarrollan con productos informáticos que han sido licenciados bajo licencias GLP, gratuitas.

Si no cobro nada…

Es la conclusión a la que han llegado muchos informáticos que se dedican a dar soporte a aplicaciones y librerías que son gratuitas.

Además de no cobrar, muchas veces esos desarrolladores tienen que aguantar el ninguneo de una industria que no reconoce lo vital de su trabajo.

De hecho, y para dejar claro lo vital de su trabajo, hay desarrolladores que han alterado el código de los productos que manufacturan para que por primera vez importantes empresas de la industria y del sector TI vean lo importante que es su trabajo.

Algunos de los desarrolladores han puesto nombre y apellidos a lo que gana la industria del software con su trabajo: algunas empresas llegan a ahorrar 20 millones de dólares anuales con el fruto de su trabajo.

Unas condiciones draconianas

Es a las que se ven sometidos aquellos profesionales que trabajan en la industria de la automatización, que ven como tienen que firmar contratos plagados de claúsulas de confidencialidad.

Al mismo tiempo, los desarrolladores se ven que no pueden competir con grandes empresas, en caras ferias donde participan con stands que cuestan miles de dólares y que muchas veces muestran como propios productos ajenos.

Además, estos desarrolladores tienen que aguantar el recochineo de que grandes empresas de todos los sectores les envíen correos electrónicos informándoles de lo mucho que les soluciona la vida los proyectos que ellos desarrollan.

Por otro lado, sin ingresos, es imposible mantener una estructura empresarial, y sin previsión de ingresos recurrentes tampoco se puede acudir a las ferias del sector para darse a conocer, por lo que muchos desarrolladores se resignan a trabajar gratis.

Un mal endémico en el Open Source

Lo que hemos contado en los epígrafes anteriores es un mal endémico que se extiende en la programación informática en código abierto, y es especialmente sangrante en el caso de Linux.

Si bien es cierto que en ningún momento Linux ha sido capaz de «colonizar» los ordenadores de sobremesa y los portátiles, en servidores de todo tipo, es el sistema operativo más utilizado del mundo.

Internet, al menos como lo conocemos, lo es gracias a millones de servidores de red que utilizan el sistema operativo Linux por lo que tú, lector, estás pudiendo visualizar este sitio web.

Algo parecido pasa en la supercomputación, ya que la inmensa mayoría de los supercomputadores que hay en el mundo, incluidos los españoles, utilizan como sistema operativo Linux.

Algo parecido sucede con Android, el sistema operativo para dispositivos móviles que «cargan» más del 95% de los dispositivos móviles que hay en el planeta.

Aunque Android es un sistema operativo propietario, esto es, es propiedad de Google, que lo licencia, una gran parte del ese S.O. está basado también en Linux.

Si no puedes con el enemigo, únete a él

Parece ser la estrategia que está siguiendo Microsoft, que se ha pasado décadas demonizando el código abierto en aplicaciones de todo tipo.

De hecho, la mayor parte de la infraestructura en la nube que despliega la empresa que fundase Bill Gates, se basa más en Linux que en Windows: nos estamos refiriendo a Azure.

Sin embargo, en el caso de Microsoft, su adherencia al software libre tiene trampa: abre grandes proyectos de Open Source para que en ellos colaboren millones de programadores a lo largo de los cinco continentes.

Y cuando el proyecto está acabado corre a licenciarlo para que todo aquel que quiera utilizar el desarrollo, que en su mayor parte ha sido a base de programadores que no han cobrado en un euro, tenga que pagar.

Sin embargo, también se está produciendo un proceso paradójico, como es que son las grandes tecnológicas estén contribuyendo con miles de líneas de código a mejorar el core de Linux.

De hecho, el aporte de todas esas grandes empresas es una colaboración interesada, e inclusive grandes actores del sector informático, como es el caso de IBM se han hecho con empresas que desarrollan Linux, como es el caso de Red Hat.

La paguita

De limosna se puede calificar lo que reciben la mayor parte de los desarrolladores de software libre, teniendo en cuenta que su trabajo se ve canibalizado por grandes empresas.

En el 80% de los más importantes proyectos de software libre, sus desarrolladores reciben salarios con los cuales no pueden mantenerse económicamente, y mucho menos con las aportaciones voluntarias de los usuarios de esas aplicaciones.

La media de donaciones por proyecto Open Source no llega a los 217 dólares norteamericanos, en un sector, como es el de la informática, donde un desarrollador senior puede cobrar por encima de los 100.000 dólares.

Finalmente, esos bajísimos emolumentos no hacen sino ir en contra del mantenimiento de aplicaciones que son vitales para la empresa privada: muchos desarrolladores se cansan de mantener los proyectos y los abandonan.

La mayor debacle ha tenido que ver con el mantenimiento de la librería OpenSSL, esencial para internet tal como la conocemos, donde el desarrollador estaba cobrando el equivalente a 2.000 USD anuales.

En este caso, la industria se «puso las pilas» y aporto cuatro millones de dólares, tanto para rescatar ese como otros proyectos cruciales para la industria del software.

Fuente – xataka

Imagen – Frankie Leon / Karl Baron / 35 mm Man / Dimitar Nikolov / Chairman of the Joint Chiefs of Staff / John Liu /

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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