Un MWC más que discreto

Barcelona recupera el Mobile World Congress este 2021, en un entorno en el que la nueva joya tecnológica, nos referimos al 5G, se está viendo dificultada por una rotura de las cadenas de suministro producto, entre otros, de la pandemia de SARS-CoV-2

El empeño de GSMA de que a pesar de la coyuntura económica y sanitaria todavía no es boyante, se celebrase un año más el Mobile World Congress en Barcelona, se ha cumplido en este 2021.

Después de que la edición del 2020 lo frustrase la pandemia, el evento vuelve con renovada fuerte, y tanto fabricantes como potenciales clientes están empeñados que esta edición brille con luz propia.

Por derecho propio, el principal protagonista del MWC 2021 será la tecnología 5G, una tecnología llamada a revolucionar la telefonía móvil y lo más importante, la transmisión de datos.

Todo son ventajas

Cuando hablamos de 5G nos estamos refiriendo a un nuevo estándar de telecomunicaciones que va a permitir el Internet de las cosas, con dispositivos que se pueden conectar simultáneamente a cientos de dispositivos.

Otra de las ventajas es el caudal de datos que se pueden transmitir cada segundo, con velocidades que pueden llegar a los 10 gigabits por segundo, cotas que nunca antes habían sido alcanzadas en transmisión de datos móviles.

Pero las principales ventajas se van a producir en entornos productivos, aumentando de manera insospechada la capacidad de automatización y robotización.  

Quizás el producto más icónico que va a permitir el 5G es vehículos que se conduzcan sin necesidad de la intervención de ningún humano.

Falla la cadena logística

En esta edición del MWC van a estar presentes los «primeros espadas» del sector tecnológico y de la telefonía móvil, caso del fabricante de microprocesadores Qualcomm.

Pero también harán acto de presencia ZTE, IBM, Huawei, Amazon Web Services y también Telefónica y Deutsche Telekom, entre otros.

Pero el principal lastre para el despliegue de 5G proviene del hecho de que en estos momentos se ha producido una rotura de stock en lo que respecta a los microchips que permiten la tecnología 5G.

Consultoras como IC, muestran que con el desarrollo del 5G, aumento del Internet de las cosas, y el desarrollo de automóviles «inteligentes» va a hacer aumentar la demanda de microprocesadores un 19%.

Imposible que esté a tiempo

Es una hipótesis plausible debido a que se ha configurado, para la tecnología, una «tormenta perfecta», ya que a la falta de materiales para manufacturar chips se une crisis sobre el petróleo.

Ese último aspecto impedirá que muchos países, como las petromonarquías del golfo Pérsico tengan suficiente presupuesto para desarrollar el estándar 5G.

Uno de los que defienden que los planes de desarrollo e implantación del 5G tendrá que retratarse es Antonio Curiel, doctor en Física Teórica, que acaba de publicar en la Editorial Alfabeto el libro Petrocalipsis. Crisis energética global y cómo (no) la vamos a solucionar.

La industria de las tecnologías móviles seriamente afectada

Por los motivos anteriormente esgrimidos el sector de las tecnologías móviles se ha visto impelido a tener que retrasar el lanzamiento de nuevos modelos de teléfonos y dispositivos móviles.

Hasta la industria del automóvil ha tenido que parar la cadena de producción de algunos modelos de automóviles debido a la escasez de los microprocesadores que son necesarios para su montaje.

Por otro lado, fabricantes de microprocesadores como IBM o NVIDIA han anunciado que la oferta solo se recuperará a partir del 2022.

Entre las causas de esa crisis de producción el sector culpa a la pandemia de SARS-CoV-2, la alta demanda de dispositivos móviles, situaciones que se irán solucionando a medida que pasen los meses.

Un sector en pocas manos

A pesar de que son legión las compañías que fabrican microprocesadores – IBM, Intel, NVIDIA, Qualcomm o Mediatek – el sector está muy atomizado y en pocas manos.

De hecho, Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), es la responsable de la fabricación del 60% de los chips que salen al mercado, mientras que su cuota de mercado de microchips de última generación llega al 90%.

La atomización del sector en pocas empresas deviene del proceso y costoso proceso de fabricación, en la que intervienen cantidades ingentes de energía, agua u óxido de silicio.

Debido a ello «montar» una fábrica de chips y microchips no está al alcance de cualquiera, ya que los costes son fabulosos, por no hablar del conocimiento que hay que tener para fabricar productos de alta tecnología.

Consecuencias

Las razones aducidas en el epígrafe anterior hacen que la cadena de suministros sea extremadamente frágil, como se ha podido ver con los fabricantes taiwaneses.

Por lo general, las enormes cantidades de agua necesarias para la fabricación en esa industria se suelen lograr del agua que se embalsa en pantanos con los tifones que todos los años asedian a la antigua Formosa.

Pero este año, además de la pandemia, ha cursado casi sin tifones, por lo que la producción se ha acabado resintiendo, por lo que además de utilizar el agua que utiliza la agricultura del país se ha llegado a importar el líquido elemento.

A agua revuelta, ganancia de pescadores

Sin embargo, y como nos enseña el alfabeto chino, las crisis son a la vez peligro, pero también oportunidad.

Ante el parón de los fabricantes del sudeste asiático, otros fabricantes, como es el caso de Intel han visto oportunidad en aumentar su cuota de mercado.

Para ello, Intel, que en principio solo fabrica microprocesadores para consumo propio, va a invertir 20.000 millones de dólares para construir dos nuevas fábricas para satisfacer las necesidades de terceros.

Un futuro lleno de incertidumbres

Fundamentalmente por la enorme cantidad de semiconductores que se utilizan en la fabricación de un microprocesador, muchos de ellos entrando en la categoría de tierras raras.

De estas últimas se sacan materiales semiconductores como el lantano, cerio, praseodimio, neodimio, promecio y samario.

Tal es la naturaleza de esos materiales que la rotura de suministros es ahora alta, pero en el futuro lo será más.

Y otra derivada es que el petróleo es esencial para la extracción de las tierras raras como también minerales más abundantes, pero que también son importantes en la fabricación de dispositivos móviles, como el magnesio o el germanio.

Y ese uso masivo de gasóleo para la extracción se da en un contexto en el cual, la extracción de crudo lleva cayendo desde el 2005 aproximadamente, y aunque se ha intentado sustituir el gasóleo por biocombustibles, no es lo mismo.

Fuente – el diario

Imagen – Kārlis Dambrāns / Marco Verch / Jeanne Menjoulet / Allen McGregor / JMD / Daiji Irata / Even Normann / J. C. Winkler / Unnar Ýmir Björnsson

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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