Io Robot

Alta tecnología para mejorar la actividad cerebral, técnicas para reparar el ADN dañado como el CRISP, un nuevo mundo de tecnologías que podrían hacer que apareciese una raza de superhombres y supermujeres, un futuro inquietante con cientos de cuestionamientos éticos

No, no vamos a hablar de la película que protagonizó Will Smith y dirigió Alex Proyas en el año 2004, pero si de algo que se le parece.

La pregunta que se hacen muchos tecnólogos y científicos si las nuevas tecnologías nos podrían convertir, no dentro de mucho tiempo, en superhombres.

Sin embargo, como ya se puede hacer, mejorar genéticamente un embrión, ofrece inquietantes preguntas de tipo ético, que será necesario responder antes de internarnos en la mejora del ser humano por medio de la tecnología.

Convertir un cerebro en un ordenador

Es la nueva tecnología que presentó Elon Musk – SpaceX, Tesla – el pasado 28 de agosto, una tecnología que está miniaturizado en un pequeño chip, formando parte del proyecto Neuralink.

A pesar de que el proyecto tiene como misión mejorar la salud de los humanos, también podría servir para mejorar las capacidades cerebrales de los seres humanos.

Como ya hemos dicho, la función del chip, en principio, es mejorar la salud humana, inclusive, cuando el proyecto esté concluso, curando enfermedades o mitigando algunas de ellas.

Por el momento, el chip solo se ha implantado en animales experimentales, en concreto cerdos; en la presentación, Musk mostró el prototipo de un robot cirujano que puede implantar el chip en menos de una hora.

GAFA está invirtiendo en ello

Las grandes compañías tecnológicas, caso de Google o Facebook, están invirtiendo en proyectos que lo que buscan es lograr el Humano 2.0.

En el caso de Google lleva investigando desde el 2013 para ser consciente del envejecimiento y lograr encontrar una especie de «fuente de la eterna juventud», esto es, inclusive detener, o al menos retardar, el envejecimiento.

En el caso de Facebook, acaba de adquirir CTRL – Labs, que está trabajando en un proyecto para poder desde una pulsera, leer la actividad neuronal.

La aplicación más evidente de esa pulsera puede ser la de controlar aparatos electrónicos de todo tipo.

Ian Parson, un precursor

Ingeniero y matemático, ya desde el 2005 consideró que se había llegado a un «punto de no retorno», y que el futuro sería tal como lo vemos ahora.

Entre sus hipótesis hacia donde podría evolucionar la humanidad, nos encontramos con bebés de diseño, supersoldados y armas autónomas guiadas por inteligencia artificial, o enlaces directos hombre – máquina.

Parson es miembro de importantes organizaciones internacionales, caso de la Academia Mundial de las Artes y de las Ciencias, de la British Computer Society.

Tiene una buena fama de acertar en sus predicciones, y en las que tienen que ver con la inteligencia artificial no son nada halagüeñas, ya que predice que la misma podría volverse autónoma en un futuro no muy lejano.

Ello auguraría la extinción de la raza humana, y para evitar dicha situación, la única solución factible que encuentra es la de que la raza humana se hibride con la inteligencia artificial, de manera que la pueda controlar.

La solución tecnológica para ello sería la utilización de nanotecnología que se conectarían a todas las sinapsis neuronales y aunque se trata de una difícil solución tecnológica, la misma no es imposible.

También en España

Las soluciones tecnológicas para mejorar la salud o la vida de las personas también han contado, y cuentan, con aportaciones españolas.

Aunque es poco conocido, de los primeros investigadores que desarrollaron la técnica CRISP fue Francis Mojica, un científico de la Universidad de Alicante, que en el año 1993 ya desarrollaba esa técnica.

Las primeras aproximaciones prácticas en lo que ahora es el CRISP proviene de las investigaciones de Mojica en las costas de Santa Pola con un organismo que era extremadamente resistente a la sal.

Para los no versados en esa técnica, el CRIPS es una manera de poder «reparar» secciones de ADN que estén dañadas.

Además, en España tenemos el extraño privilegio de que se encuentre la sede de la Cyborg Foundation, cuyos máximos representantes son Neil Harbisson y Moon Ribas, que se definen a sí mismos como cyborgs.

Y eso lo hacen porque ambos cuentan con implantes tecnológicos que les permiten, entre otros beneficios, lograr tener una percepción superior a la que pueda tener otro ser humano sin esos implantes tecnológicos.

Un dilema ético

Aunque la genética y la tecnología pueden producir que mejoren las capacidades humanas, o inclusive que nos encontremos con una nueva generación de humanoides, las mejoras de la tecnología en el ser humano es una tradición que proviene de hace ya cinco décadas.

Ahí tenemos por ejemplo el uso de gafas que nos permite ver bien o las cirugías utilizando robots u ordenadores, que mejoran la calidad de las operaciones.

Sin embargo, lo cierto es que las nuevas tecnologías y las técnicas genéticas introducen inquietantes dilemas éticos en su aplicación.

Ese dilema lo encontramos por ejemplo en los exoesqueletos, que en estos momentos se utilizan para mejorar la movilidad de personas aquejadas de parálisis, pero que también se pueden utilizar para crear soldados más fuertes.

El programa H2020

Se trata de un programa financiado por la Unión Europea, dotado hasta ahora con cuatro millones de euros, en el cual se pretende valorar el impacto que tiene las nuevas tecnologías y de la ciencia en los derechos humanos.

Lo que se pretende evitar, al menos hasta que se hayan dilucidado los dilemas éticos inherentes, es que nazcan, como en China, bebes modificados genéticamente con la técnica CRISP.

En Estados Unidos, por su parte, son muchos los jefes que toman serotonina para evitar ataques de ira, algo que no se permite en Europa.

Desde H2020 tiene como misión que no se haga un uso sin parámetros éticos de la tecnología, como podría ser una selección genética de embriones para de ese modo intentar crear superhombres.

H2020 terminará en el 2021, después de haber generado códigos éticos para utilizar la tecnología y las técnicas de selección genética, al menos dentro de la Unión Europea, que es quien financia el proyecto.

Fuente – Expansión

Imagen – Movies & Games Italy / wyinouse / Maurizio Pesce / Tony Hisgett / UC Davis College of Engineering / Blog Entrepeneur / Rusell Trow

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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