A la vuelta de la esquina

En el horizonte del 2030 el desarrollo tecnológico nos permitirá posibilidades que ahora ni nos imaginamos. Entre esos logros tecnológicos tendremos prótesis biónicas, turbinas eólicas voladoras, prótesis controladas por el cerebro, ropa y tejidos inteligentes, implantes cibernéticos o impresión en 3D de órganos humanos

Los que ya peinamos canas recordamos de la saga de películas de Regreso al futuro, en donde Michael J. Fox era capaz de patinar en una tabla de skate que se auto sustentaba en el aire, y eso lo situaba en un futuro lejano – era la década de los años 80 del pasado siglo – como el 2030.

Como se puede ver en estos momentos, a tanto no parece que vayamos a llegar, pero si podemos extrapolar, además con una cierta fiabilidad, cuales serán las tecnologías que «pegarán» en el 2030.

La tecnología, en los últimos 50 años, nos ha hecho la vida mucho más fácil y cómoda; hay que recordar que no hace tantas décadas, en vez de correo electrónico y teléfonos móviles, lo único que teníamos para comunicarnos era el teléfono fijo y el correo postal.

Prótesis controladas por el cerebro

Aplicadas sobre todo para extremidades, ya que desgraciadamente por accidentes o por nacimiento, hay personas a las cuales les faltan partes de su cuerpo.

Sin embargo, en la actualidad, muchas de las prótesis no son funcionales, no siendo más que apéndices rígidos que no aportan nada más, es decir, además no son motorizadas, por lo que no se mueven.

Sin embargo, las prótesis biónicas serán una realidad en poco tiempo, ya que existen empresas, como Open Bionics que ya están desarrollando prótesis biónicas cuyo movimiento será controlado por el cerebro.

El movimiento de las prótesis será de ese modo mucho más intuitivo y se moverán como si se tratase del órgano en cuestión, esto es, mediante impulsos cerebrales.

Si embargo este control cerebral de las prótesis no se podrá hacer sin la conexión de electrodos desde la parte biónica a zonas de la corteza cerebral.

Los ensayos que se están haciendo indican que la tecnología es viable y que para el 2030 podríamos ser testigos de cómo se instalan en humanos.

Turbinas eólicas voladoras

Las fuentes de energía tradicionales, fundamentalmente fósiles, han causado tantos daños a la tierra, algunos de ellos difícilmente reversibles, que lo que ahora se busca son fuentes renovables de energía.

Si bien es cierto que, en nuestro país, se están instalando muchos kilovatios de energías renovables, fundamentalmente parques eólicos y huertos solares, se siguen explorando métodos alternativos de generar energía limpia.

En el caso de las turbinas eólicas, uno de los factores que va a determinar el número de kilovatios hora que se pueden generar tiene que ver con la altura en la cual se encuentran instaladas.

Como una turbina eólica, al menos de las tradicionales, no pueden ser instaladas más allá de cierta altura, hoy por hoy ese tipo de tecnologías se encuentra muy limitada.

Una solución serían turbinas eólicas que estuviesen suspendidas en el aire que se pudiesen elevar a grandes alturas.

Hoy por hoy, ya se han realizado experimentos válidos con turbinas voladoras y todo hace pensar al sector que para el 2030 se comercialicen modelos que se puedan utilizar para la construcción de parques eólicos.

Ropa y tejidos inteligentes

Bien es cierto que, en estos momentos, aunque con una producción limitada, ya existe producción de ropa y tejidos inteligentes.

Sin embargo, todavía falta tiempo para que los wereables, así se denominan, se generalicen como productos de consumo, y concretamente dentro del ramo textil.

Son muchas las empresas que llevan años investigando sobre ese tipo de materiales, que, entre otras funciones, podrían recoger algunas de nuestras constantes vitales, como pueda ser ritmo cardiaco o nivel de oxígeno en sangre.

Una de las aplicaciones de estas prendas inteligentes tiene que ver con su uso en hospitales, o para personas con enfermedades crónicas y que necesitan una monitorización diaria de alguna de sus constantes vitales.

Al mismo tiempo, también es interesante el desarrollo que se está llevando a cabo con materiales textiles que pueden reaccionar al frio, volviéndose más tupidos a medida que baja la temperatura.

También en la ropa de protección se están implementado ese tipo de tejidos inteligentes, creando tejidos que protegen más cuando se dan determinadas condiciones ambientales, como pueda ser tejidos que se conviertan en ignífugos para los bomberos.

Implantes cibernéticos

Son una posibilidad que ya se está investigando y consiste en implantar dispositivos tecnológicos en el propio cuerpo, aprovechando que los mismos cada día se miniaturizan más y más.

Sin embargo, todo ello será más por capricho que por una necesidad real, no estamos hablando de miembros biónicos o corazones inteligentes, sino de elementos tecnológicos que nos pueden ayudar en nuestra vida diaria.

Algunos visionarios han especulado con la posibilidad de insertar chips debajo de nuestra piel que puedan desarrollar una cantidad inimaginable de posibilidades de todo tipo.

Bien es cierto que, de manera experimental, se han llevado a cabo implantes de chips en el cerebro que pueden controlar ciertas funciones motoras y que también se han demostrado válidas para controlar smartphones.

Un implante que sería muy fácil en nuestro cuerpo serían los implantes NFC, que son capaces de la transmisión de pequeñas cantidades de información, la realización de pagos y apertura de todo tipo de dispositivos cibernéticos.

Impresión en 3D de órganos humanos

Estando ya generalizado el uso de impresoras en 3 dimensiones, de hecho, se utilizaron durante el confinamiento para construir pantallas para los sanitarios cuando había escasez de todo tipo de ese material.

Ahora la próxima frontera consiste en poder «imprimir» en 3D órganos humanos, como puedan ser corazones o hígados, por poner solo dos ejemplos.

La capacidad de bioimpresión, así se denomina la técnica, va a permitir en un futuro muy cercano «imprimir» tejidos que se puedan utilizar para investigación y órganos para trasplantes.

Aunque ya se han realizado pruebas con bioimpresión, la realidad es que ni esos tejidos ni esos órganos son todavía funcionales, pero si es cierto que se espera que para el horizonte del 2030 si puedan serlo.

Fuente – Computer Hoy

Imagen – Mihai Lucîț / Double – M / Eric Titcombe / S. Pakhrin / Gordon Plant / Mirko Tobias Schafër

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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