Google se muda a Bizkaia

Google se encuentra construyendo un cable submarino, bautizado con el nombre de la matemática Grace Hooper, que con 6.500 kilómetros de longitud, unirá el puerto de Bilbao con el norteamericano de Shirley, con una derivación hacia el puerto británico ubicado en Bude

Google instalará un gran haz de datos, en realidad es un cable submarino, que, con una longitud de 6.500 kilómetros, que unirá el puerto de Bilbao con el de Shirley, en Estados Unidos, con un ramal hacia Bude, en el Reino Unido.

Con la este enorme haz de fibra óptica, lo que pretende la multinacional cuyo primer ejecutivo es Sundar Pichai, es que esté en funcionamiento en el 2022.

El cable submarino tiene como misión mejorar los servicios «en la nube» que la multinacional norteamericana tiene en España.

Una gran matemática

A Google se ha ocurrido bautizar el cable submarino como Grace Hopper, que corresponde al nombre de una gran matemática, y que por algunos llegó a ser definida como la «hacker de los hackers».

El Grace Hopper no hace sino seguir la tendencia general del tráfico de internet, que a nivel mundial se realiza a través de grandes haces de fibra óptica, ya sea en tierra o por cables submarinos, como es el caso del Grace Hopper.

En esencia, esta nueva gran infraestructura de fibra óptica de Google tiene que servir para dar mejores servicios empresariales en la Península Ibérica, englobando tanto el negocio en España, pero también en Portugal.

El nódulo de la «nube»

En el caso de Google y de otras operadoras, entre ellas Telefónica, el «sistema circulatorio» de esa «nube» son grandes cables de fibra óptica, muchos de ellos submarinos como el Grace Hooper, que unen los centros de datos.

En dichos centros de datos se encuentran ubicados los superordenadores donde se guardan los datos, datos de todo tipo, desde archivos de texto a vídeos, pasando por hojas de cálculo o archivos de audio.

Lo que en un primer momento fueron mainframes que almacenaban información, ha tomado un nuevo cariz, y ahora esos superordenadores también «piensan» por nosotros, realizando en milisegundos cálculos que a un humano le llevarían meses.

Ese «pensar», que hasta hace poco tiempo era un servicio que solo se daba a clientes empresariales, se está empezando a dar a usuarios domésticos.

IoT

IoT es el acrónimo, en inglés, del internet de las cosas, que, explicado a grandes rasgos, es que todo estará conectado con todo, y que ciertos servicios que ahora los dan electrodomésticos que tenemos en nuestros domicilios, se darán por suscripción.

Un ejemplo muy manido puede ser el de películas y series. No hace tanto, para ver películas y series teníamos nuestro reproductor de DVD o Blu-ray y un soporte físico, el disco, donde estaba «grabado» el contenido.

Ahora, con servicios como Movistar, Netflix o HBO, simplemente necesitamos un televisor, con un descodificador y una conexión a internet. Es Netflix y HBO el que nos «sirve» una aplicación que nos permite elegir que película o serie queremos ver.

En el caso concreto de Google y los videojuegos, lo que propugnan es que el usuario de videojuegos tenga lo que podríamos llamar como una consola «tonta» dotada a lo más con un joystick.

A partir de su plataforma Stadia, no se compran videojuegos, sino suscripciones que permiten jugar a un número más o menos amplio de videojuegos.

Con el Grace Hopper lo que pretende la empresa de Sergei Brin y Larry Page es mejorar el servicio que se da en España, ya que tiene intención, en alianza con Telefónica, de abrir nuevos centros de datos en Madrid.

Google abre una nueva región, la del sur de Europa, a su servicio de centros de datos, ya que hasta ahora únicamente existían centros de datos en Bélgica, Finlandia e Irlanda.

Unas infraestructuras de principios del siglo XXI

La mayor parte de esas autopistas de información, la mayor parte de ellas submarinas, que sustentan la actual computación «en la nube», provienen de finales del siglo XX y principios del XXI.

Una de las primeras ubicaciones donde llegaban las «tomas» en España fue el puerto de Bilbao, donde actualmente llegan tres grandes haces submarinos de fibra óptica, ubicándose el primero de ellos en el año 2002.

Como casi la mitad de los kilómetros de cables de datos submarinos que hay en el mundo, es explotado por la multinacional india Tata.

Con un diámetro medio como el de una manguera de jardín, en la mayor parte de su recorrido se ubican sobre el lecho marino sin ningún tipo de protección especial, si bien es cierto que cuando llegan a la costa se entierran.

El blindaje de esos cables en las proximidades de la tierra se realiza para evitar que sean dañados por la actividad pesquera o por las anclas de los pecios que esperan que se les de permiso para entrar a puerto.

En el interior de los cables cada haz de fibra óptica está protegido dado que, por su fragilidad, el diámetro suele ser como el de un cabello humano, y son susceptibles dé romperse a la más mínima torsión.

Inversores de calado

En los últimos años se ha recuperado, con fuerza, la construcción de este de tipo de infraestructuras, el «sistema circulatorio» de toda la información que discurre por la «red de redes».

Pero superada la primera década del nuevo siglo, la naturaleza de las empresas que financian la construcción de los cables submarinos ha variado, y mucho.

Si antes eran los grandes proveedores de telecomunicaciones los que ponían el dinero para la construcción, ahora son los grandes proveedores de servicios en internet – Google, Facebook, Microsoft o Amazon – los propietarios de esos grandes haces de fibra óptica.

De ese modo, esos grandes proveedores de servicios en internet, se «saltan» al intermediario, esto es, el proveedor de infraestructura de telecomunicaciones, y además pueden modular mucho más lo que desean en cuanto a diseño y rendimiento.

Motivado por el BREXIT

Otro de los grandes cables submarinos que llegan a Bilbao, que entró en servicio en el año 2018, es propiedad de Facebook, Microsoft y Telxius.

Con el proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea, España se ha convertido en un «oscuro objeto de deseo», ya que es necesario desviar el tráfico de datos, «puenteando» al Reino Unido, y hay España tiene una privilegiada posición geográfica.

Durante más de 20 años los cables submarinos de datos llegaban de Estados Unidos al Reino Unido y desde allí «empalmaban» con España; ahora con el BREXIT, llegan directamente a España.

Uno de los proyectos más ambiciosos ha sido bautizado como EllaLink, y unirá las localidades brasileñas de Fortaleza y Praia Grande con la portuguesa Sines, y de allí enlazará con los grandes «concentradores» ubicados en Madrid y Marsella.

Fuente – el diario / Google en Wikipedia

Imagen – dorombach / Karen / Pattsy Photos / Gordon Plant / kpirat / James Duncan Davidson / Kenneth Yeung

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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