¿Y si tu jefe es una máquina?

Con el desarrollo de la tecnología, ya no es rara la empresa en la que el jefe es una máquina y gobierna el trabajo de sus empleados mediante algoritmos. A pesar de las ventajas, en estos momentos son más las desventajas, sobre todo para los trabajadores

Ya no es extraño el caso en el cual un trabajador tenga que rendir cuentas ante una máquina o un algoritmo y no ante un jefe de carne y hueso.

Se dan muchos casos en los cuales sistemas de redes neuronales y de inteligencia artificial son capaces de tomar decisiones más adecuadas en un staff directivo formado por profesionales de gran trayectoria profesional.

Sin embargo, el uso de la tecnología para la toma de decisiones, si no se maneja bien, también puede amplificar las peores cualidades de los jefes de carne y hueso.

Una cuantiosa panoplia

El «arsenal» del que se puede armar una empresa u organización para la automatización de sus decisiones es enorme: inteligencia artificial, machine learning, redes neuronales y automatización.

Pero de cualquier manera todavía sigue siendo imprescindible el factor humano: dependiendo de quien esté manejando ese «arsenal» tecnológico, los resultados pueden ser mejor que los logrados con una gestión humana.

O, todo lo contrario: puestas estas tecnologías en manos inexpertas o directamente incompetentes, puedan dar con la empresa o la organización al traste.

La panoplia tecnológica se puede estirar hasta límites de argumento de película de ciencia ficción: sensores en los almacenes para controlar la productividad de cada trabajador, avisándole cuando no trabaja al ritmo adecuado.

También se pueden utilizar esas tecnologías para crear un software que controle la entrada de los trabajadores a una oficina y que envíe un mensaje a los compañeros de aquellos que llegan tarde al trabajo.

Y por qué no, un sistema robotizado de luces que haga que los ritmos circadianos de aquellos que trabajen en una oficina crean que están en todo momento al final de la tarde. Eso y más.

En la práctica

Pero todo esto no es teoría, y lo aplica en la práctica IBM, que recibe todos los días 8.000 currículo, y para buscar los datos que se desean en semejante maremagno es necesario el uso de redes neuronales.

Del mismo modo, Industry Business Machine también utiliza todo un «arsenal» de tecnologías, en concreto la inteligencia artificial, para determinar qué empleados abandonarán la empresa, lo que le ahorra anualmente a IBM 300 millones de dólares.

Sin embargo, esta toma de decisiones automatizadas, además a la velocidad de la luz, tiene implicaciones éticas, ya que se ha perdido el tiempo necesario para la reflexión, y para tener en cuenta otras consideraciones, no solo las lógicas.

Hasta ahora la transformación digital se ha llevado a cabo de manera acrítica, esto es, sin tener en cuenta otras implicaciones que no sean una mejor toma de decisiones y la rapidez que se puede imprimir al trabajo.

A ritmo del cómitre

Es lo que están sufriendo los trabajadores de Amazon, que ven regulado su flujo de trabajo por inteligencia artificial, con unos ritmos de trabajo inhumanos que hacen que muchos de ellos desarrollen en poco tiempo lesiones graves.

Además, por lo menos en lo que respecta a la utilización de modelos matemáticos para la predicción y valoración, la doctora en matemáticas por la Universidad de Harvard Cathy O’Neil escribió un libro que se podría traducir como Armas de Destrucción Matemática.

En dicho texto describía como un algoritmo de control que estaba utilizando el departamento de educación de Nueva York, dio, al mismo profesor, una calificación 6/100 y pocos meses después 96/100.

Deshumanizar el trabajo

Es otro de los problemas que tiene que quien controla el trabajo no sea un humano sino una máquina, un software que solo sabe de condiciones lógicas, el trabajo carece de descanso.

Cuando el algoritmo determina que se ha concluido una tarea, sin solución de continuidad comienza otra, y el sistema de redes neuronales poco sabe de las necesidades humanas de descansar cada cierto tiempo.

Lo de tener un jefe cibernético lo saben bien los empleados de Amazon, que como ya hemos explicado unas líneas más arriba, acaban con lesiones de ritmo de trabajo que les imponen a la hora de manejar las referencias.

Amazon, el reino de los algoritmos

Aunque cada vez son más las empresas que incorporan algoritmos y redes neuronales para organizar el trabajo de sus empleados, en ese aspecto Amazon brilla con luz propia.

Complejos algoritmos están escudriñando constantemente la productividad de sus empleados, y tal como descubrió una investigación conjunta de The Verge, recogida por The New York Times, esos mismos algoritmos generan los documentos para despedir a aquellos empleados de baja productividad.

Un jefe cibernético suele ser sinónimo de problemas para los empleados humanos, por regla general, y sirve muchas veces de «cortina de humo» para que directivos, esta vez sí humanos o por lo menos homínidos, puedan tomar decisiones draconianas.

Control el tiempo real

Es lo que consigue el software que desarrolla una start – up de Boston y que ha sido bautizado como Cogito, y que en tiempo real va regulando el ritmo de trabajo del empleado.

En la esquina inferior derecha de la pantalla del ordenador del trabajado se sitúa una pequeña caja azul que es la encargada de regular el ritmo de trabajo del empleado, acelerándolo o retardándolo, dependiendo de las necesidades.

El sistema ya está plenamente implantado en la aseguradora MetLife, así como en otros 200.000 clientes, y es un método efectivo de controlar la productividad de los empleados.

Uno de los principales problemas que tiene el tener un jefe robot es que es imposible hablar con él para hacerle entrar en razón, de manera que las decisiones que toma son todas desde un punto de vista lógico.

También en la selección de personal

El software es de la compañía tecnológica HireVue, y puede funcionar en cualquier smartphone, utilizando su cámara.

Se trata de un software que analiza el movimiento facial y el lenguaje corporal, y a partir de ese análisis rechaza o contrata al candidato.

El problema es que evaluar la validez de un candidato a partir de su gestualidad y su lenguaje corporal es hablar de pseudociencia, y dejar abierta la puerta para la discriminación de cualquier tipo.

Fuente – Retina

Imagen – Yuri Samoilov / Travis Wise / Daiji Hirata / Captain Thor / Ricardo Díaz / Pikist / Evan Bench /

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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